Una mirada científica a los adolescentes nacidos en la era digital

Por Dr. Richard Graham

Hoy nos enfrentamos a un reto sin precedentes cuando tratamos de educar y orientar a jóvenes adultos. La gente joven de hoy en día vive gran parte de su vida en los ‘barrios virtuales’ del mundo online. Acceden al mundo online a través de smartphones y tabletas, utilizando aplicaciones y redes sociales para expresarse, ver vídeos, compartir y divertirse juntos, reconociendo que cualquier futuro probable implicará sus habilidades y experiencias digitales bien adquiridas y perfeccionadas.

A pesar de que una gran parte de lo que sabemos sobre el desarrollo humano se puede aplicar también al mundo digital, la novedad más significa es que tanto los jóvenes como sus padres tienen que aprender rápido. Los jóvenes se sumergen en la cultura digital para mantenerse al día con las últimas novedades y tendencias y esto puede hacer que un padre se sienta excluido y preocupado por el impacto que esto está teniendo en sus hijos.

¿Cuál es la atracción psicológica de muchas de estas nuevas redes sociales, en particular aquellas que tienen funciones que permiten el anonimato? ¿Qué papel desempeñan para el joven o la joven que ha nacido en la era digital? ¿Y cómo debemos guiarles nosotros como padres y cuidadores para maximizar sus beneficios y minimizar los riesgos? Este artículo tratará de responder a estas preguntas y mucho más.

En primer lugar, si queremos entender por qué las redes sociales y sitios anónimos son tan populares e importantes para los jóvenes tenemos que entender el momento de vida en el que se encuentran y su experiencia de crecer en el mundo digital. Esto incluye considerar lo siguiente:

  1. Los cambios físicos que le ocurren a un joven en la pubertad.
  2. El crecimiento y el ajuste psicológico de la pubertad que llamamos adolescencia.
  3. Lo que los jóvenes nos dicen sobre crecer en línea y por qué valoran los espacios privados y anónimos.
  4. Cómo podemos pensar en algunos de los riesgos, y por qué quieren aprender por sí mismos a desarrollar su propia capacidad de resistencia.
  5. Lo que puede hacer usted como padre o cuidador.

Las transformaciones de la pubertad

El desarrollo físico humano implica períodos de crecimiento lentos y fases de desarrollo rápido, como en la primera infancia. Sin embargo, aún más notables que los de la infancia son los cambios de la pubertad, en los que casi todos los sistemas del cuerpo, incluyendo el cerebro, sufren cambios que transforman el cuerpo del niño en el de un adulto, capaz de reproducirse, y le aportan mayor fortaleza, perseverancia y compasión.

La pubertad en los seres humanos es casi única en el reino animal y se produce mientras sigue funcionando en el mundo externo, no hay ninguna crisálida para proteger a una persona joven durante estos cambios físicos. Como probablemente muchos de nosotros recordaremos, los cambios suelen ser perturbadores para los jóvenes y sus familias y comportan un período de adaptación. Los expertos ahora reconocen que el comportamiento arriesgado y los juicios variables de la adolescencia temprana coinciden con un cambio en el funcionamiento del cerebro, ya que los centros del juicio del encéfalo anterior son reconstruidos temporalmente y no funcionan tan bien. A medida que avanza el desarrollo del cerebro durante la adolescencia, aumenta el juicio y la empatía.

Adolescencia y crecimiento psicológico

Este período que llamamos adolescencia se caracteriza por cambios rápidos en diversas áreas:

  • Desarrollo psicológico: esto a menudo se basa en la necesidad de desarrollar una identidad independiente que puede llevar a desafiar el status quo, ya que los jóvenes empiezan a formar sus propios valores.
  • Desarrollo cognitivo: la capacidad de los adolescentes de pensar en términos abstractos crece enormemente, lo que permite una mayor capacidad de comprensión y razonamiento.
  • Desarrollo emocional: a menudo ocurre en forma de estados de ánimo intensos e inestables, y una de las tareas más grandes de la adolescencia es controlar las emociones y los deseos y, a través de la empatía, el impacto que estas emociones tienen en los demás.
  • Desarrollo social: los vínculos emocionales intensos cambian y pasan inicialmente de la familia a los amigos y luego a novios o novias. Este proceso implica una exploración de todos los tipos de relaciones.

Así que los principales retos evolutivos que se deben lograr durante la adolescencia son:

  • Independencia de los padres y otros adultos.
  • Desarrollo de una identidad propia positiva, estable y realista.
  • Formación de una identidad sexual estable.
  • Formación y negociación de relaciones íntimas y amistosas.
  • Desarrollo de una imagen corporal realista.
  • Formulación de su propio sistema moral y de valores.
  • Adquisición de competencias para su futura independencia económica.

Emocionalmente, estos desarrollos coinciden con el crecimiento de la personalidad y la conciencia de ser una persona individual e independiente, diferente a un niño que forma parte de una familia. Este sentimiento de separación y diferencia se asocia a menudo con una sensación de aislamiento y un impulso de comprender las experiencias de otros y pasar tiempo en su compañía. Una persona joven se esfuerza por encontrar su lugar en el mundo y por construir relaciones y habilidades en muchas áreas. Esto solo se logra a través de la experiencia, una gran parte de práctica y el apoyo de los padres que recuerdan su propia adolescencia y pueden entender los errores que se pueden cometer. También pueden ayudar al joven o a la joven a entender lo que es un buen amigo y cómo reaccionar ante quienes no les tratan tan bien.

El lado negativo de crecer en línea

Antes de que existiera el mundo online, la gente joven se enfrentaba a los retos de la adolescencia en sus comunidades locales, ya sea en una ciudad o en un pueblo y dentro de sus grupos de amigos, aprendiendo unos de los otros, pero también desafiándose mutuamente en su evolución hacia la edad adulta. Temerosos de poner en evidencia su falta de experiencia (sobre todo experiencia sexual), o que posibles malentendidos o errores torpes se convirtieran en un elemento de cotilleo, muchos de estos retos se afrontaban de forma privada y sin duda lejos de los ojos de los adultos.

Las interacciones en línea reflejan muchas de estas mismas dinámicas en un plano público. La cultura de hoy en día sigue enfatizando la idea de que ciertos espacios en línea son solo para presentar nuestro lado positivo para que todos lo puedan ver.

Como dijo Evan Spiegel, director general de la popular aplicación Snapchat, en un discurso de principios del año pasado:

“ […] la visión que las redes sociales tradicionales tienen es en realidad bastante radical: tú eres la suma de la experiencia publicada. También conocido como: ‘si no hay foto es que no pasó’ o en el caso de Instagram: si no hay foto bonita es que no pasó Y además no eres guay ”.

Las presiones para presentar un perfil positivo y bonito de uno mismo tiene un inconveniente para los adolescentes de hoy en día. ¿Dónde vas a publicar algo enfadado o triste, cuando tienes un mal día? El efecto colateral de los sitios donde los jóvenes se sienten libres de expresar sentimientos difíciles es que ciertos sitios pueden convertirse en una concentración de los temas más difíciles, mientras que otros parecen tener una visión mucho más positiva. Sin embargo, son los sitios que permiten expresar libremente cuestiones difíciles los que están creciendo entre los grupos demográficos más jóvenes, y la expresión de sentimientos difíciles no necesariamente significa que alguien va a actuar sobre ellos.

Otro problema para la gente joven, especialmente cuando se acerca la época de enviar solicitudes para la universidades, es que están muy preocupados por el rastro que dejan online; esto es lo que generalmente se conoce como huella digital. Sabrán que futuros jefes podrían examinar sus perfiles de redes sociales, y el nivel de habilidad necesario para mantener un perfil únicamente positivo puede ser agotador. En el excelente estudio sobre anonimato para el Foro de Gobernanza de Internet en octubre de 2013, dirigido por Childnet International, un joven expuso la siguiente perspectiva:

Porque no quiero que todo lo que diga en línea pueda ser documentado y consultado durante el resto de mi vida. Puedo cambiar de opinión, escribir las cosas de un modo diferente más adelante, etc. Si no hablo anónimamente, siento que tengo que ser extremadamente cuidadoso con las afirmaciones que hago; como un político cuando habla con un periodista. Esto es muy agotador y no quiero sentirme tan restringido“.

El papel del anonimato en un mundo digital

Si uno repasa los retos de la adolescencia, como la lucha por autogestionarse o entender los propios sentimientos hacia los demás, no resulta sorprendente que los jóvenes se sientan atraídos por las oportunidades de privacidad que les ofrece el anonimato. Esto podría ser así hasta que sientan que han encontrado su propia “voz”, sus propios valores, su sentido de la identidad… entonces podría parecer más posible tener más seguridad y ser más público en tales asuntos. Algunos tendrán más valor y seguridad para hacerlo antes, pero todos valorarán un espacio privado para trabajar estos temas. El joven citado anteriormente hace referencia a un proceso común como el cambiar de opinión acerca de un tema concreto. Las huellas digitales aparentemente ineludibles de hoy en día sofocan a los adolescentes que necesitan explorar un punto de vista sin ser etiquetados para siempre. Como todos recordarán, algunos de los puntos de vista que sostuvimos vehemente como adolescentes podrían habernos puesto en ridículo si se hubieran hecho públicos en los últimos años.

Pero la grabación o el registro del viaje a través de los retos de la adolescencia no es más que una de las preocupaciones de los jóvenes; otra es la sensación de ser identificable y sentirse vigilado. Otro joven adulto, con algo de humor, capturó esta experiencia:

“Simplemente no me apetece tener mi nombre asociado a todo lo que hago. Del mismo modo que no me gustaría llevar mi nombre revoloteando en mi cabeza en letras luminosas cuando salgo a comprar o a caminar por la calle”.

Por supuesto una forma de minimizar estos riesgos es no tener una vida online, pero a costa de un aislamiento considerable y de perderse las experiencias positivas, como otra persona joven nos recuerda:

“los adolescentes aún están intentando averiguar qué quieren ser y ser anónimo en Internet es una excelente manera de probar diferentes roles sociales de forma segura”.

La oportunidad de explorar diferentes ideas y sentimientos permite un mayor crecimiento de la personalidad y la posibilidad de una autoimagen positiva, especialmente cuando nos relacionamos con los que se sienten como nosotros.

También es importante reconocer que el mundo online aumenta enormemente el acceso del adolescente a la información, y como consecuencia, la exposición a cómo piensan los demás. Mientras que los libros y otros medios como la televisión, las películas y la música también ofrecen ventanas a nuevas perspectivas, los jóvenes ahora tienen acceso a enormes cantidades de contenido generado por usuarios, que se muestran en su estado original y sin filtrar; pueden obtener un conocimiento mucho más profundo de las diferentes opiniones de una forma mucho más rápida. La opción del anonimato ha desempeñado un papel clave en este sentido, por ejemplo, los jóvenes siempre se han sentido atraídos por servicios como Yahoo! Respuestas y creen que el anonimato y el formato “pregunta y respuesta” ayuda a otras personas a expresar sus verdaderas opiniones. Este formato de preguntas y respuestas también tiene otro efecto: reduce la brecha entre nosotros y los demás, lo que permite un sentido de pertenencia e igualdad, que facilita la empatía, una de las tareas más importantes en la adolescencia.

La adolescencia en línea: riesgo y capacidad de resistencia

Sabemos, por lo menos desde la época del filósofo Platón, que cuando la gente piensa que es invisible y anónima, pueden actuar siguiendo sus impulsos más básicos, que se pueden manifestar tanto de forma positiva como negativa. Pero hay otros factores que pueden deshabilitar ese “freno interno” de nuestra conciencia. Como se mencionó anteriormente, los cambios en el cerebro que se dan en la pubertad pueden afectar la capacidad de empatía. En segundo lugar, la influencia del comportamiento del grupo y de las masas puede tener un enorme impacto en los jóvenes, como los valores de la cultura en la que viven y la cultura de la aplicación o sitio específico con el que interactúan. La dificultad, y la ironía, es que los mismos factores que pueden dar a los jóvenes esa sensación de libertad y alivio cuando se encuentran online son los mismos que crean las dificultades.

Durante la adolescencia no solo aprendemos cómo controlar mejor nuestros sentimientos, sino también a ver el impacto que nuestro comportamiento tiene en los demás. Uno de los desafíos del mundo online es que no siempre es posible ver el impacto que un comentario difícil puede tener sobre otra persona, ya que no podemos ver su expresión, su posible angustia, ni siquiera sus lágrimas, y esto puede dificultar la tarea de saber si nos hemos pasado de la raya. Es fácil ver cómo el mundo online, y las plataformas anónimas en particular, pueden convertirse en un lugar donde la gente pueda pasarse de la raya, y descargar su estrés personal por presiones externas. Este es un equilibrio difícil de obtener para el proveedor de la plataforma, pero algo que se debe conseguir: es importante para los adolescentes nacidos en la era digital que puedan poner a prueba los límites mientras se mantienen dentro de los límites del respeto hacia los demás.

Hay otras dificultades. Puesto que los jóvenes también quieren construir su fuerza y coraje durante la adolescencia, que puede ayudarles a lidiar con problemas o comentarios difíciles, también aprenderán a retarse mutuamente. A veces competirán y se atacarán unos a otros, casi como si se tratara de un deporte, y no es sorprendente que muestren interés por la representación dramática de este proceso en películas como “Los juegos del hambre” donde los protagonistas luchan literalmente por sus vidas.

Los adolescentes también pueden sentirse preocupados por la vulnerabilidad que perciben en otro adolescente, sobre todo si se asocia con un problema de salud mental o con su sexualidad. Enraizados en temores acerca de su propia identidad, lo que podría hacerles vulnerables, y al encontrarse ellos mismos en lo más bajo de la “cadena alimentaria”, pueden intentar marginar y excluir a alguien que les recuerde su propia vulnerabilidad. Esto es algo muy distinto a intentar causar angustia y malestar, a pesar de que aún así se produce como consecuencia.

La dificultad de identificar el acoso

Los smartphones “siempre conectados” a los que muchos jóvenes están casi pegados, permiten la expresión inmediata de sentimientos; cuando estamos estresados, enfadados o molestos, los actos electrónicos de insensibilidad no tienen nada que ver con aquellos verdaderamente ideados para causar daño. Esta es la clave del concepto de acoso, un comportamiento en el cual el acosador tiene la intención de herir a otra persona. La insensibilidad en línea, que se muestra como una falta de comprensión, actuar de forma impulsiva o incluso utilizándola para agredir a otros no es necesariamente acoso, aunque pueda parecer lo mismo.

La mayoría de los jóvenes tienen un grado de resistencia que les permite enfrentarse a muchos, si no a todos, de los desafíos sociales en línea. Sin embargo pocos de nosotros sabrían gestionar el ataque repetido, implacable, focalizado e intencionado de un individuo o un grupo de individuos, y establecer límites en tales casos puede ser muy útil. Pero todavía hay mucho que aprender acerca de cómo proteger mejor a aquellos que se sienten vulnerables a esto, ya que cada episodio de acoso es un mundo complejo y una tragedia en sí mismo. Para estas situaciones de daño repetido, el término acoso o ciberacoso sería correcto, aunque la naturaleza del mismo siempre es complicada, y rara vez se trata de un acosador que simplemente se divierte y disfruta de sus acciones crueles. Por lo general, también ellos fueron víctimas de conductas similares en el pasado.

También surgen nuevos desafíos al investigar el acoso en el mundo online. En un pequeño número de casos, una persona joven puede dañarse en respuesta a lo que parece haber sido un episodio muy desagradable de acoso. Puede luego verificarse que la mayoría de los mensajes fueron enviados por la propia persona a sí misma. Según una investigación del Centro de Reducción de la Agresión de Massachusetts, un 10% de los jóvenes se envían este tipo de mensajes a sí mismos, y es más común en los chicos, con un 17% de automensajes.

Parecen existir muchas razones por las que una persona joven actúe de este modo, y, a pesar de poderse sentir muy avergonzada de enviarse este tipo de mensajes a sí misma, el recibir apoyo de amigos o adultos parece ser un motivo muy justificado e importante para hacerlo. Por tanto, simplemente bloquear el acceso a un sitio web, y por consiguiente a su ruta para obtener ayuda, puede ocasionar angustias inesperadas. Esto representa un nuevo fenómeno emergente y es algo a tomar muy en serio, especialmente si consideramos que esa conducta de autoenvío de mensajes es una seria llamada de socorro.

Lo que puede hacer usted

A pesar de que el viaje a través de la adolescencia nunca haya sido fácil, es difícil no sentir compasión por los jóvenes de hoy en día y sus dificultades por crecer en un mundo nuevo para todos nosotros. En este sentido, solo podemos unirnos a ellos tratando de entender los desafíos, como si se mudara a un nuevo país donde el idioma y las costumbres parecen muy diferentes a lo que usted ha conocido y valorado. Un joven tiene que encontrar un equilibrio entre los valores de sus padres y los que encajen con el mundo en el que vive ahora. Este es el trabajo en el que todos los jóvenes están actualmente ocupados. Y es complicado.

Así que, ¿qué puede hacer usted?

  1. Mostrar interés y conocer la vida digital de sus hijos tan pronto como sea posible, así si más adelante surgen dificultades, sabrán que usted sabrá distinguir lo bueno de lo malo.
  2. Hable sobre la amistad, y lo que es ser un buen amigo, junto con otros valores que aprecie.
  3. Piense e incluso hable de su propia experiencia en sus años de adolescencia; quizás así le será más fácil comprender las presiones en los jóvenes y la necesidad de la privacidad suficiente para poder expresarse.
  4. Respete su necesidad de encontrar sus propias respuestas, de construir su propio coraje y resistencia, pero esté preparado para intervenir si las cosas se ponen demasiado difíciles.
  5. Manténgase alerta a los cambios en su comportamiento; si se muestra insociable o en silencio podría ser una señal de que algo ha ido demasiado lejos en línea, aunque también es posible que esté preocupado por otra persona.

Pregunte si está bien y recuérdele que usted está allí para escucharle cuando necesite.

  1. Compruebe si se sentiría más cómodo hablando con otra persona, otro familiar, o un buen amigo; es posible que sienta vergüenza de algunas de sus interacciones en línea.
  2. Conozca las políticas antiacoso que existen en su escuela o universidad, y sepa a quién dirigirse en caso de problemas.
  3. Si se siente preocupado con la creciente angustia o profunda depresión que siente su hijo, háblele acerca de cómo ha buscado el apoyo y la ayuda de otros en su vida, y pregunte si no le gustaría ver a alguien externo a la familia o a la escuela que pudiera ayudarle a sentirse mejor.
  4. Generalmente respuestas tranquilas, medidas y firmes tranquilizan a los jóvenes, y evita que tengan la sensación de que todo está fuera de su control, lo que les provoca aún más ansiedad. El cierre repentino de cuentas o el bloqueo del acceso a Internet tiene un lado negativo.
  5. Considere que cuando un adolescente le habla sobre sus dificultades en línea, lo que quiere también es pasar más tiempo con usted, así que usted también necesita dejar su smartphone.

En resumen, esté preparado para reconocer que una situación preocupante es complicada, y que es posible que no encuentre ninguna solución fácil y rápida. Esto favorecerá las conversaciones que ofrezcan el apoyo adecuado, y una respuesta con la que un joven se sienta cómodo.

Dr. Richard Graham

El Dr. Richard Graham es psiquiatra consultor infantil y adolescente y reciente director clínico de la dirección de adolescentes de la Tavistock & Portman NHS Foundation Trust, uno de los servicios clínicos para jóvenes con problemas de salud mental más importantes del Reino Unido. Durante la última década su trabajo se ha centrado en estudiar Seguir leyendo ...